Cada función en una frase, con su etiqueta: lo que viene gratis y lo que trae Plus. Esta página crece con el app.
Todo lo que pasa en su teléfono está pensado para que practique con dinero de verdad y le den ganas de seguir.

Cada misión de la casa con su nombre y su recompensa, escrita antes de empezar. Gratis, tres en pie por hijo; en Plus, las que hagan falta.

Cuando se le ocurre un trabajo que no estaba en la lista, lo propone desde su teléfono y en casa le ponen recompensa.

Las que duran un rato, las que tocan ciertos días, las que vencen. Y retos para cambiar un hábito, con su racha propia.

Una foto de la cama tendida antes de acreditar. Viaja solo entre los teléfonos de la familia.

Lo que gana se reparte antes de gastarlo: para gastar, para su sueño y para compartir. Repartir es la lección entera.

Le pone nombre a lo que quiere y ve cuánto le falta a su ritmo. Si cambia de idea, lo cambia o lo suelta: lo guardado vuelve a su alcancía. Un sueño gratis; en Plus, sin tope.

Antes de comprar ve cuánto le queda y cuántas semanas se atrasa su sueño. Para algo de afuera, «¿Me alcanza?» le dice cuánto falta y lo vuelve sueño de un toque.

Un cumpleaños, los útiles, la salida del mes: se vuelven algo con fecha, se apartan poco a poco y se esperan tranquilo.

Aparta para alguien de fuera o para una causa, y decide el día de entregarlo. En Plus, también puede darle a un hermano dentro del app.

En su día de pago pide lo suyo desde su teléfono; tú se lo entregas en casa y la cuenta queda cuadrada.

Una por cada día que cierra todas sus misiones, con tu sí si pasan por revisión. Nunca se van: suben su escalera, y cada escalón abre una cosa nueva, una por día.

Cuántos días seguidos lleva cerrando sus misiones. Cada diez, un bono de estrellas. Un día sin misiones no los corta.

Cada día con sus misiones hechas deja un sello. La semana se estrena el domingo, y quien lleve más sellos se queda con la decisión de la casa. Si quedan iguales, se desempata en el app.

Si quedan iguales, se juega piedra, papel o tijera: cada quien desde su teléfono, y las jugadas se revelan a la vez. En un teléfono compartido, pasa y juega. Con un solo hijo, un volado con Gani, por el gusto.

Su cara la arma como quiere, y cada escalón de su escalera le abre algo: caras nuevas, marcos de colección o un mundo que elige entre dos.

Llega el 1 de octubre y se va el 2 de noviembre, con Gani disfrazado. Quien la vive se la queda para siempre, y vienen más fechas.

Una lección de dinero cada día: 730 paradas en 24 temas, de qué es el dinero a su primer sueldo. Cada una da una estrella; cada tema, una insignia. Dos temas gratis; en Plus, el Camino completo.

Tres preguntas de lo que ya aprendió, con el monto que tú pones. Se paga como una misión, acierte o no, y ves cómo le fue.
Poner, aprobar, pagar y ver. Lo demás lo lleva el app.

Apruebas o devuelves con una nota, desde tu teléfono, cuando puedas. Nada se acredita sin tu sí.

Las ideas de la edad de cada hijo, con su recompensa y cada cuánto: marcas las que quieras y salen juntas, para uno o para todos.

Cada semana, cada quincena o cada mes. Ese día se paga la mesada —que es de cada semana, pase lo que pase— y se puede pedir el efectivo. El app avisa un día antes.

Cada movimiento queda anotado con quién lo aprobó, y el saldo se suma desde ahí. Un ajuste lleva siempre su razón, firmada.

Dos cosas y nada más: compras con su dinero y decisiones para quien lleve más sellos. Un helado, una noche de pizza, escoger la cena. La surtes tú y el sí lo das tú.

Una decisión por semana, el día que eliges: se decide sola y todos se enteran. Y días libres para viajes o lo que traiga la vida, por hijo o para toda la casa, también hacia atrás.

Una misión publicada para varios hijos: quien la hace, la cobra.

Misiones con su paga para quien quiera, con fecha o sin ella, que se repiten solas: el primero que las toma se las queda, y todos se enteran.

Leer, ayudar, no decir groserías: pones cuántos días de la semana y cuántas semanas, y se renueva solo cada domingo. Su dibujo se pinta un pedazo por cada día cumplido, y en la meta queda a todo color.

Hechos, no etiquetas: cuántos días le vive el dinero, qué guarda, para qué pide. Lo conoces por lo que hace, y cada hijo lee lo mismo que tú.

Busca cualquier misión, mira lo que cada hijo ya cumplió semana por semana y vuelve a ponerla con un toque. Al escribir una nueva, aparecen las de tu casa con lo que pagaste la última vez.

Cuando un hijo termina, pide o propone, te llega el aviso; cuando tú apruebas, le llega a él. Sin abrir el app.

La campanita junta lo que espera tu toque —entregas, efectivo pedido, propuestas, regalos, el día de pago— y lo que pasó. Se lee, se queda y lleva la cuenta.

Su nombre, su cara, su cumpleaños, su mesada y cómo entra. Si hace falta, lo pausas guardando todo, o lo borras para siempre.

Un widget con su dinero, sus misiones de hoy y los sellos de su semana, que cambia de día sin abrir el app; en el tuyo, lo que espera tu revisión.
Sin bancos, sin cuentas para los hijos y sin cobrar por persona.

Los adultos que hagan falta y los hijos que sean, en cualquier plan. Nunca se cobra por asiento.

Los hijos entran con el código de la familia y su clave, un animal con su dibujo, sin correo ni cuenta. Los adultos entran sin cuenta. Con su cuenta de Apple, la familia queda guardada.

Papá, mamá, abuela, tío, madrina… o el que escribas. Así en la cuenta se lee quién dijo que sí, y quien quiera surte la tienda.

Mesada no mueve dinero: el efectivo se entrega en casa y el app lleva la cuenta escrita, la misma para todos.

Español, inglés y portugués, y la moneda de tu país desde el primer día.

El app no lleva anuncios ni rastreo de terceros, y las fotos viajan solo entre los teléfonos de la familia.

Sin red se sigue usando y se pone al día al volver. Todos los teléfonos ven lo mismo, en segundos.
Lo que ya está decidido y en camino. Nada más.

Lecciones nuevas que llegan solas, sin tener que actualizar el app.

Caras y marcos nuevos, de temporada y limitados, para ganar con constancia.
Los adultos y los hijos que sean, sin límite, en cualquier plan. Nunca se cobra por persona.
US$4.99 al mes · US$44.99 al año
7 días gratis. Se cancela cuando quieras.
La suscripción se cobra a tu cuenta de Apple y se renueva sola salvo que la canceles al menos 24 horas antes de que acabe el periodo. Puedes cancelarla desde Ajustes › tu nombre › Suscripciones.
Se lee todo, y muchas veces acaba en el app.